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miércoles, 9 de diciembre de 2009

"España nunca ha tenido mano dura contra la dictadura"

Vicente Msá es un ecuatoguineano de 29 años que vive en España desde hace once. Se fue con sus padres para huir del régimen dictatorial de Teodoro Obiang, que ejerce con mano de hierro el poder en Guinea desde 1979. Gobierna gracias a un golpe de estado contra el anterior presidente, Francisco Macías, que era tío de Obiang. Esto demuestra el carácter sanguinario y sin escrúpulos del actual presidente de la República de Guinea Ecuatorial, la antigua colonia española. Con Vicente hablamos de la actualidad de su país y de sus expectativas de cara al futuro.

Pablo Navas - Madrid

El Nuevo Des-Orden ¿Qué opinas de la gestión de Obiang?
Vicente Msá Absolutamente nefasta. Lleva 30 años en el poder y en ningún momento se ha visto el más mínimo síntoma de mejora. Guinea Ecuatorial para lo pequeña que es tiene muchos recursos naturales que Obiang no está sabiendo aprovechar para que el país prospere, sino que se está haciendo rico él.

E.N.D ¿Qué solución propones?
V.M. Simplemente un nuevo gobierno con nuevas ideas. No es que apoye a la oposición en el exilio, sino que ahora mismo cualquier cosa que no sea Obiang me parece buena. Está claro que un sistema democrático estilo europeo sería lo mejor, pero no soy tan iluso.

E.N.D. ¿Incluso un cambio a través de fuerzas extranjeras, como lo que denuncia Obiang?
V.M.
Lo que no me gustaría es que hubiera una guerra civil ni disturbios ni nada que hiciera sufrir a la población, que yo tengo familia allí. Pero tampoco te creas mucho esos complots de España y Gran Bretaña que dice Obiang… yo creo que son mentira, pero les vale para justificarse. Mercenarios sí que ha habido con intenciones de asesinarle, pero nunca por parte de un país.

E.N.D. ¿Qué opina el pueblo guineano del gobierno en el exilio?
V.M. Un poco como yo, que cualquier cosa con tal de sacar a Obiang es buena. El supuesto gobierno del lider de la oposición en el exilio Severo Moto presuntamente sería un régimen liberal, lo cual es una idea que agrada. Al tener sede en Madrid seguro que toman buenas ideas de la democracia española. Luego habría que verlo en la práctica.

E.N.D. ¿Te parece correcta la actuación de España?
V.M. Reconozco que España está en una situación sin muchas opciones, aunque echo en falta más presiones. No puede ignorar a Guinea Ecuatorial porque en parte es responsable de lo que pase. Además hay muchas empresas y empresarios españoles, así como guineanos que han vuelto de España, viviendo en Guinea. Tenemos lazos que son imposibles de ignorar. Tanto Aznar como Zapatero han tenido que mantener relaciones con la dictadura.

E.N.D. ¿Te gusta que delegaciones diplomáticas españolas visiten Guinea Ecuatorial, como este año?
V.M. No, porque no sacan el asunto de los derechos humanos, van ahí a hacer lo que diga Obiang. Nunca ha habido mano dura de España contra el régimen. Quieren tenerle contento. Es como con Cuba, que nunca se reúnen con la oposición.

E.N.D. ¿Alguna opinión sobre las elecciones de 2009?
V.M.
Ninguna. Ganará Obiang. En las últimas ganó con un 97% porque la oposición se retiró ¿Tú crees que ese porcentaje es real? Me gustaría que cuando salgan los resultados la gente salga a la calle para protestar, aunque entiendo que no quieran jugarse la vida. Decirlo desde aquí es fácil.

E.N.D. ¿Hasta cuando tiene previsto quedarse en el poder?
V.M. No sé… todavía tiene 67 años pero lo peor de todo es que ya ha nombrado a su hijo Teodoro Obiang Jr. como su sucesor. Por lo tanto, su muerte natural no supone ninguna esperanza para el pueblo guineano. Si al menos fuera otra persona, pero su hijo está claro que va a seguir su línea. Es si cabe más ladrón que su padre.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Somalia: una nación sin Estado

Somalia está siendo noticia estos días en España por un caso de piratería que viene repitiéndose últimamente en muchos países. Ahora ha sido el del atunero Alakrana, pero el año pasado fue el Playa de Bakio. Y como estos, también ha habido secuestros a barcos con bandera francesa, alemana, estadounidense, etc. La piratería es una de las consecuencias del conflicto somalí que dura casi dos décadas y que está lejos de resolverse.

Pablo Navas - Madrid.

Este país, ubicado en el estratégico cuerno de África, fue colonizado por Gran Bretaña, Francia (hoy Djibouti) e Italia respectivamente, aunque se consiguieron mantener costumbres típicas así como el idioma somalí, por encima del árabe y del italiano. Como en tantos países africanos, la independencia – en 1960 - trajo violencia y conflicto. El primer presidente de la historia de Somalia fue asesinado nueve años después y Mohamed Siad Barre se instauraría en el poder durante 22 años mediante un golpe de estado.

El General Barre gobernó Somalia de 1969 a 1991

Barre era un antiguo policía que ingresó en el ejército y con su nueva junta militar constituyó un régimen de carácter socialista adepto a la Unión Soviética, aunque basado en tradiciones chinas fomentando el voluntarismo para construir hospitales, hogares y demás causas sociales. Sin embargo el apoyo de la URSS no duró siempre y hubo ruptura entre ambos países, cosa que aprovechó Estados Unidos para apoyar al régimen de Barre en la guerra de Somalia contra la Etiopía comunista, su enemigo histórico.

A pesar del rumbo a occidente que puso Somalia la situación económica del país era paupérrima. A esto hay que unir las ansias autonomistas de clanes del norte de Somalia, que acabaron por convertirse en milicias separatistas que tomaron el control de gran parte del país disolviéndose de esta manera el control de Barre, a excepción de Mogadiscio.

Este clan opositor se dividió en 1991 por razones étnicas y tradicionales, y uno de los grupúsculos surgidos de esta división penetró en la capital forzando a Barre a exiliarse. Ese mismo año se proclamó la República de Somalilandia por parte de los clanes separatistas, que aunque tienen moneda y bandera propias, se trata de un país no reconocido por nadie. Años después, en 1998, Puntlandia hizo lo propio. Somalilandia lo hizo por razones más nacionalistas al ser la antigua Somalia Británica y por tanto diferente a la Somalia Italiana. Puntlandia por su parte, perteneciendo a la África Italiana, se independizó a causa del caos y la falta de gobierno central en Somalia, dejando una puerta abierta a la unificación del país.

Pero antes del asunto Puntlandia la ONU trató de devolver la estabilidad a Somalia mediante intervención militar, liderada por Estados Unidos, al principio una labor puramente humanitaria para repartir alimentos. Esta ayuda fue rechazada por los clanes que controlaban el país y la ONU trató ahora sí imponer el orden mediante la guerra si hiciera falta. Para ello una operación de la ONU liderada por Estados Unidos y con participación entre otros de Malasia y Pakistán entro en Mogadiscio en el 93 para combatir a las milicias leales al Congreso Único Somalí pero si bien se capturaron a los líderes enemigos consiguiendo el control de la capital, el número de bajas y la falta de orden en el resto del país hicieron de esa victoria una victoria pírrica. El número de milicianos y civiles somalíes muertos fue de 5000. En tan solo un día. Exite una película basada en esta batalla.

Helicoptero estadounidense durante la Batalla de Mogadiscio (1993)


En el año 2000 se formó en Djibouti un Gobierno de Transición para Somalia que constituyó un parlamento, constitución y más libertades para los ciudadanos, aunque de difícil aplicación en el país a raíz de la falta de reconocimiento popular. En 2004, esta vez en Kenia, se formó otro Gobierno transicional, también conocido como el Gobierno de Bedoia porque tienen allá establecida la capital de facto.


En 2006 un grupo de señores de la guerra y hombres de negocios crearon la Alianza Para La Restauración de la Paz y Contra El Terrorismo (ARPCT) para recuperar el control de Mogadiscio, que estaba bajo el poder de la Unión de Cortes Islámicas, un partido ultraislámico que se rumorea que tiene apoyo de Al-Qaeda. Estos rumores no cayeron en saco roto en Washington. Según The New York Times, la CIA financiaba al ARPCT.

La Segunda Batalla de Mogadiscio se saldó con una victoria de la UCI y se descubrió que ministros del Gobierno de transición de Somalia financiaban a la ARPCT, lo que demuestra la gran división que hay en el país a cualquier escala. El presidente Yushuf dijo no tener nada que ver con los señores de la guerra de la Alianza y declaró su deseo de entablar diálogo con la Unión de Cortes Islámicas, ahora dueños de Mogadiscio.


Etiopía apoyó al Gobierno transicional de Somalia y entró en guerra con los milicianos de la UCI a finales de 2006, los cuales declararon la yihad al país vecino. La victoria de la alianza Etiopía y Gobierno transicional hizo a los milicianos replegarse a Mogadisco para acabar perdiendo la guerra. La UCI aceptó la derrota y reconoció al Gobierno de Transición. Sin embargo los más moderados de la UCI y otros grupos opositores se unieron formando la Alianza para la Reliberación de Somalia.


La nueva ARS y el Gobierno hicieron un pacto para un gobierno de unidad y eligieron un nuevo presidente en 2009, curiosamente el antiguo líder de la UCI en 2006, Sharif Seid Ahmed. Lo cual es una buena noticia para la unidad de Somalia, sin duda. Si Somalia no consigue unir a todo el país, incluyendo Somalilandia, al menos será una buena noticia que Puntlandia se una a Somalia y que se constituya un gobierno estable en la capital que controle el país más allá de señores de la guerra, clanes y milicianos.


Sin embargo el Gobierno de Ahmed, apoyado por la Unión Europea y Estados Unidos, no tiene todavía la autoridad y fuerza para controlar a las milicias armadas – los radicales de la UCI que no aceptaron el pacto con el Gobierno - por los estados islámicos de Eritrea y Yemen, las cuales siguen protagonizando combates en las calles somalíes. Demasiadas diferencias, demasiadas milicias para la estabilidad todavía. La Unión Africana ya ha sancionado a Eritrea con un embargo de armas, aunque la pregunta es porque han tardado tanto en tomar medidas.


Una supuesta estabilidad conseguiría evitar que su población practique actos prohibidos como la piratería, si bien ahora se puede “justificar” que al no haber nada de lo que vivir en Somalia un barco extranjero es un preciado botín, y si los gobiernos siguen pagando a estos terroristas dentro de poco les van a llegar currículos de todas partes del mundo. Además hay que recordar el estratégico lugar donde se encuentra Somalia, en la entrada del Mar Rojo y por ende al Canal de Suez. Miles de barcos pasan por ahí todos los meses, por lo que una solución a la piratería y a Somalia es más necesaria e importante de lo que parece para todos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Guinea-Conakry, otro golpe a la esperanza en África

Nuevamente el militarismo golpea fuerte sobre África. Una vez cada cierto tiempo siempre tenemos en los noticieros estos sucesos que se ceban especialmente con el continente negro desde que sus países obtuvieron la independencia. Esta vez se trata de Guinea-Conakry, una excolonia francesa ubicada en la costa oeste africana, pero la situación de este país es un fiel reflejo de lo que ocurre en otras muchas naciones africanas, tanto del norte como de la parte subsahariana. Parece que, desgraciadamente, en África, quien tiene las armas tiene más fácil el acceso al poder.

Pablo Navas - Madrid

La brutal represión del ejército guineano hace apenas dos semanas contra manifestantes de la opinión deja patente que la situación, lejos de mejorar, cada día va a peor. Hasta 160 muertos a manos de los militares por protestar contra la candidatura del presidente Moussa Dadis Camara, que lidera la junta militar que protagonizó el golpe de estado el pasado mes de diciembre. El capitán Camara prometió en su día otorgar el poder a los civiles pero su cambio de opinión dirigido a querer ser el nuevo Camara que dirija los designios de su nación ha provocado la disconformidad de la oposición, materializándose dicha disconformidad con manifestaciones en los barrios populares de Conakry, capital del país.



El actual presidente Moussa Dadis Camara

Varios representantes de la oposición reclaman la investigación de los hechos y una comisión de investigación que depure las responsabilidades por las muertes y por violaciones a mujeres en el Tribunal Penal Internacional por parte de militares. Alpha Conte, un destacado miembro de la oposición señala que la única solución pasa por renuncia de Camara, al cual consideran culpable de la matanza. Otros políticos opositores, Cellou Dalein Diallo y Sidya Touré, resultaron heridos y estuvieron varias horas detenidos mientras militares leales al presidente saqueaban sus casas. Ambos coincidieron en las intenciones de la junta militar de eliminar a la oposición y Diallo denunció las violaciones a mujeres.

Camara, siguiendo el modus operandi de los dictadores golpistas, no tardó en declarar a una radio de su vecino país Senegal que la culpa fue de los líderes opositores por agitar los ánimos y que declinaba cualquier responsabilidad por el derramamiento de sangre. El líder golpista basa estas palabras en la prohibición de la manifestación por parte del Ministerio del Interior.

La oposición por su parte dice que la manifestación fue causa de su absoluto rechazo a la candidatura de Camara a las próximas elecciones de enero, ya que según ellos si se presenta no habrá transparencia en dichos comicios. La imposición de la candidatura de Camara también es la causa de la matanza para la organización Encuentro Africano para la Defensa de los Derechos Humanos (RADDHO). La Unión Africana mostró su absoluto rechazo a la actuación militar denunciando violaciones de los derechos humanos así como anunciando sanciones a Guinea Conakry. Francia, su antigua metrópoli, condenó también rotundamente los hechos y Estados Unidos declaró su “preocupación” por la crisis política que vive el país.

Pero para entender todos estos sucesos hay que recordar el germen de lo que está sucediendo hoy en día en Guinea Conakry. Se independizaron de Francia en 1958. A pesar de que su sistema político fue concebido como una democracia parlamentaria y revolucionaria, con dos mandatos como máximo de siete años cada uno, aunque no sería puesta en práctica hasta los años 90. Ahmed Touré fue su primer y único presidente hasta su muerte en 1984, cuando Lansana Conté protagonizó un golpe de estado y se mantuvo 24 años en el poder, ganando elecciones en 1993, 1998 y 2003, siempre con el fantasma del pucherazo presente, tan habitual en este continente.


Lansana Conté

En 2001 Conté realizó una reforma constitucional que le permitía presentarse como candidato indefinidamente a las elecciones, una fórmula muy presente hoy en día en países de Latinoamérica. A la muerte de Conté el pasado mes de diciembre un grupo de militares liderados por Camara tomaron el poder ante “la incapacidad de las instituciones estatales de resolver los problemas del país” y prometiendo ceder paulatinamente el poder a los civiles.

Por si fuera poco, grupos narcotraficantes quieren expulsar a los militares del poder para convertir al país en un nuevo narco-estado, como Guinea-Bissau, ya que se trata de un punto clave a la hora de surtir de droga a Europa. El resto ya lo sabemos.

Llegados a este punto nos preguntamos ¿Qué pasa en África? ¿Por qué la democracia no termina de asentarse? ¿Están preparados? El expresidente de la república de Francia Jacques Chirac dijo en su día que África no era lo suficientemente madura como para tener democracias. Mirando el mapa político del continente podemos observar como el caudillismo se extiende de norte a sur y de este a oeste, tanto las excolonias francesas e inglesas como las belgas, portuguesas, italianas o españolas.

Muhamar Gaddafi gobierna Libia con mano de hierro desde 1969. En Guinea Ecuatorial el gobierno de Teodoro Obiang ha sido acusado de violar los derechos humanos ante la pasividad del mundo, especialmente España, antigua metrópoli, que hace oídos sordos a lo que pasa allí. En Zimbabue Robert Mugabe lleva en el poder desde 1981 con sus continuos pucherazos y actualmente solo es reconocido por Gabón, Rusia, el gobierno comunista de China y la Venezuela de Chávez.

Por su parte, la situación de Somalia es la más alarmante, con un territorio que no tiene estado desde 1991 y que está asolado por una interminable guerra civil no declarada. Con decir que muchos añoran al dictador Mohamed Barre es suficiente para hacerse una idea de la situación de Somalia. Y el actual conflicto con los piratas en el Índico no es más que una consecuencia de ésto.

No obstante hay que hacer una pequeña diferenciación entre las naciones africanas antiguas colonias de Francia y de Gran Bretaña. Las francesas se independizaron con gobernantes colocados a dedo por Francia y que representan intereses externos, generalmente empresariales, mientras que Gran Bretaña no elegía los presidentes de sus colonias. Sin embargo hoy en día poco se diferencia el Zimbabue de Mugabe con la Guinea Conakry de Camara o del fallecido Conté. En los últimos años e incluso meses se han producido en África capítulos golpistas que ayudan la opinión de Chirac.

Aparte de Guinea-Conakry tenemos los casos de Mauritania o Madagascar, con sendos golpes de estado, el episodio de Guinea-Bissau, con el asesinato de su presidente, así como la casi permanente situación de la República Democrática del Congo (antiguo Zaire).

Más preguntas ¿Por qué un golpe de estado en Honduras tiene más repercusión y cuenta con más tiempo en los informativos que uno en África? Aunque esto no debería importar, quiero pensar que es por nuestros lazos culturales, por pertenecer al viejo Imperio Español y por preocupación por lo que pasa con nuestros hermanos latinoamericanos. Esta teoría queda bastante desmontada cuando le preguntas al españolito medio quien es Zelaya y quien es Obiang. Uno es ya más famoso que Bisbal y al otro solo lo conocen Fraga y cuatro gatos más. Es otro día en Madrileños por el mundo tocaba Honduras y me daba la impresión de que aquello parecía Disneylandia comparado con, por ejemplo, Conakry o Harare.

Viendo como está el asunto en un continente que está a tan solo media hora en ferry de nuestro país, uno casi tiende a considerarse afortunado con nuestros “insignes” gobernantes. Sin embargo no podemos sino desearle lo mejor a todas las naciones, a sus habitantes, del continente olvidado y más injustamente tratado tanto por sus caudillos de gatillo fácil como por nuestra pasividad.